miércoles, 7 de enero de 2009

Infancia


A Wen por apodarme Peter...

"La infancia es tiempo de inocencia.Son peldaños muy altos y huellas de pisadas muy pequeñitas. Es un mágico lugar de sueños...donde todo es posible y lo mejor está justamente empezando. La infancia es para explorar...Es para remar... y llegar...y tocar... y ver ...y gustar... y oír... y aprender...pero, sobre todo, para crecer".

Cuando era pequeña y no levantaba un palmo del suelo, cuando aún creía en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, y en Peter Pan me encantaba auparme a todo lo que podía para acercarme a curiosear por cualquier ventana de la casa que diera a la calle y simplemente quedarme viendo a la gente pasar, cada vez que pasaba alguien le inventaba una historia distinta, una vida nueva para cada uno (que problablemente no fuera la suya) donde no había ni jefes terribles, ni lunes negros, ni cuesta de enero, ni crisis mundiales, ni gritos, ni incomprensión, en mi mundo de fantasía sólo había sitio para sonrisas de chocolate, pompas de jabón, momentos de algodón de azúcar, amigos de peluche, cajas de cartón con las que jugar, regalos envueltos en celofán, colores con los que pintar un arcoiris que nunca se borrará, hoy cuando la vida se hace cuesta arriba, cuando esos lunes negros amenazan con volvernos grises la moral me gusta echar la vista atrás, refugiarme en ese paraíso perdido (¿por qué perdido si lo llevo aún dentro en cada mirada de ese niño que nunca se va, Peter Pan de pacotilla que se empeña en querernos salvar de unas vidas que nos superan, de unos miedos que nos impiden volar?), saborear todo lo que los años me hicieron olvidar (los cromos, los trompos, el elástico, las amigas que ya no están, los recreos en el patio, los bocadillos de chorizo a media mañana, la biblioteca de Carmen, las historias de la rana Robustiana, los campamentos, las convivencias, las excursiones, todas las risas cuando las prisas sólo existían para no llegar tarde a clase, la campana, los veranos en Carmona con los abuelos o con los primos en la playa...) para no perder de vista que lo que fui es lo que explica lo que soy y lo que seré, para no perder el norte de todo el equipaje que siempre llevo conmigo en cada mirada que dice más de lo que da a entender, de todas esas miradas con las que me crucé, de todas esas risas que compartí, de todo lo que ha sido, de todo lo que vendrá, de todo lo que he vivido, de todo lo que me queda aún por vivir, por saborear, la vida es un camino repleto de sinsabores pero también de cosas que nos alegran el corazón, de vidas que nos rozan y nos complementan, de caracolas repletas de susurros de la mar, de voces que llegan desde lejos para hacernos recordar que la vida hay que vivirla con intensidad, no dejarse llevar por la corriente sino disfrutarla con intensidad, recordando que los momentos buenos y los menos buenos son sólo caras de la misma realidad, a todos os deseo que este nuevo año vivais cada instante como si fuera el único, que las sonrisas sean las más dulces, que los abrazos sean eternos, y que nuestras miradas estén llenas de esperanza, un abrazo enorme a tod@s.

3 comentarios:

Armida Leticia dijo...

¡¡Bella entrada!! Yo creía también en los reyes magos cuando era niña, pero siempre pensé que eran injustos, pues le dejaban mejores regalos a los niños malportados del barrio, que a mi que me prtaba bien y era buena estudiante. A mis hijos nunca los hice seguir esa creencia, ahora me lo agradecen.

Saludos y eliz año 2009!!!

Stephi dijo...

ummm

pienso lo mismo que ti

solo que siempre he creido que es bueno que a los niños que les vaya mostrando la realidad de a poco para que el paso de niño a adulto no sea tan doloroso... muchas veces los adultos recuerdan mucho la infancia porque el mundo presente les parece mas duro

y si... lo mejor es vivir al carpe diem =)

carpe diem!!!!!

Melba Reyes A. dijo...

Hola, Nat, qué bonitas estampas de una niñez hermosa.

Un abraz♥