domingo, 17 de agosto de 2008

Soplan vientos de cambio




Renovarse o morir, ¿quién dijo miedo?

A mis abuelos, por tanta vida compartida y tantos recuerdos


La mecedora sigue ahí, tú ya no, me has dejado un enorme silencio, ese espacio vacío que el tiempo se ocupó de llenar con un puñado de recuerdos, tus historias, las pocas frases que me lograste enseñar en valenciano, el aroma de tu arroz, de tus pucheros, y mucha nostalgia por una tierra lejana que se añora desde el no saber a qué sabe eso. Yaya, ahora entiendo muchas cosas de las que me contabas en una lengua intermedia entre castellano y valenciano, en esos instantes robados a la siesta, en esos ya irrepetibles veranos, qué gran verdad es que sólo aprendemos a apreciar lo que tenemos cuando lo perdemos, cuando casi sin darnos cuenta se nos va de las manos como si fuera arena, quien pudiera retener ciertos momentos, congelar el tiempo, paladearlos como si fueran eternos y no fugaces, me gusta recordarte en tu mecedora rezando en susurros, cantando en valenciano o desentrañando historias de tu niñez, qué lejos quedan ya esos recuerdos, pero siempre me quedará el eco de ellos en el viento, la estela de todo lo que compartimos y tu sonrisa cuando tu memoria volaba hacia atrás en el tiempo...




1 comentario:

Armida Leticia dijo...

Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo...

Saludos desde México.