lunes, 6 de julio de 2015

ATARDECERES

Hoy, casi un año después de aquella llamada que fue como el milagro tanto tiempo esperado, puedo echar la vista atrás sin ira y darme cuenta de cómo ha cambiado mi vida (esta vez para bien), me acuerdo de los días pasados en Firenze con Monix y su gente y doy gracias por estar rodeada de gente buena que sin saberlo ilumina mi vida cuando más falta me hace. Día a día vuelvo a ser la Natalia de antes de estos ocho años de oscuridad, voy yendo hacia la luz (aun no llamándome Carolyn), de donde no debería haberme alejado nunca, y a pesar de todo me alegra haberme dado cuenta de quienes son los verdaderos amigos, esos que aun en la oscuridad más absoluta siguen ahí contra viento y marea, pese a todo incluso pese a mi. Esa semana sorpresa en Torino ha sido liberadora, ese maratón diario (colina arriba, colina abajo) me ha venido de lujo, y la calma y el silencio del convento me han curado interior y exteriormente (que falta me hacía), Torino, nonostante tutto, é ancora magica, spero non mettere altri dieci anni per tornare... grazie Vivi, mamma, Laura, Sergio, Elisa, Alessandro, Marisa e tutti, restate sempre grandi nel mio cuore....

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